Historia

Buscando a los Templarios en los Montes de Toledo

Buscando a los Templarios en los Montes de Toledo

La constatación de la presencia templaria en la comarca de los Montes de Toledo nos viene dada por la documentación existente de la encomienda de Montalbán y las crónicas de las órdenes de Alcántara y Monfragüe, primeras en la repoblación del territorio delimitado por los ríos Cedena y Torcón durante el siglo XII.

La ruta, que la Asociación Cultural Montes de Toledo ha propuesto a ABC, puede iniciarse por el norte, desde Toledo, y por el sur, viajando desde Ciudad Real hasta el Puerto del Milagro y Las Ventas con Peña Aguilera. Si optamos por salir desde Talavera de la Reina, la referencia es el pueblo de Los Navalmorales.

Tanto si elegimos una u otra opción, el punto de partida es el municipio de San Martín de Montalbán, desde donde, por la carretera CM-4009 hacia la Puebla de Montalbán, nos desviaremos a la derecha para visitar la iglesia y complejo monacal de Melque. En este edificio, de origen visigodo, la Orden del Temple instaló un convento en 1197.

Volviendo a la CM-4009, frente a la carretera estrecha que dejamos, comienza un camino que nos lleva hacia el Castillo de Montalbán,cabeza de la encomienda templaria que comprendía un extenso territorio que, partiendo desde Cebolla, el castillo de Villalba y Ronda en el valle del Tajo, se prolongaba hasta los Montes de Toledo.

Cañón del Torcón

El Castillo de Montalbán, uno de los más grandes de España, ya existía cuando los templarios aparecen en el territorio que había sido ocupado por la Orden de Alcántara y Monfragüe. Cabe destacar sus majestuosas torres albarranas y el sistema defensivo. Impresionantes son también las vistas sobre el profundo cañón del río Torcón.

Dejamos el castillo y nos dirigimos nuevamente hacia San Martín de Montalbán, desde donde podemos practicar una ruta a pie de 3 kilómetros hasta el Puente Canasta, de origen romano, que comunicaba las posesiones de Montalbán en la cordillera y que salva profundos tajos que muestra el paisaje del entorno.

Continuamos el viaje en dirección a Navahermosa por la carretera CM-401. Llegados a esta población, deberemos salir de ella por detrás de la iglesia y recorrer 2 kilómetros por un camino compactado antes de llegar al Castillo de Dos Hermanas, enclavado en un paraje que tiene algo de mágico, tranquilo y espectacular.

 

En las cercanías de este paraje existió la aldea de Dos Hermanas, posiblemente fruto de la repoblación templaria y posteriormente, en el siglo XIII, se levantó el castillo con el fin de proteger la frontera sur de Montalbán. Desde esta población podemos optar por realizar una ruta a pie o continuar en automóvil hacia el municipio de Hontanar.

 

Una vez llegados a este pintoresco pueblecito rodeado de las montañas del macizo de Corral de los Cantos, podemos encaminarnos al despoblado de Malamoneda. El camino se hace a pie a partir del cruce de la carretera de Hontanar y Navas de Estena. Son aproximadamente 6 kilómetros por un camino jalonado de barrancos.

 

El caminante debe estar atento para tomar, a unos 4 kilómetros, un camino que se desvía a la izquierda entre algunas encinas y chaparros; dejando el principal, continuamos por ese otro, que por estos parajes, lo llaman «de la Torre», y llegaremos a un vallejo con una chopera. Al final del mismo divisaremos la Torre de Malamoneda con los restos del caserío de su antigua población. Al norte de la torre se extiende una necropólis tardorromana que continúa por el oeste y hacia el sur hallaremos las construcciones del antiguo despoblado.

 

Volviendo al camino principal junto a la torre, se cruzan restos de calles y casas de la primitiva Malamoneda, hasta llegar a un arroyuelo llamado Pasadero, afluente del río Cedena. Prosigue el camino entre las huertas donde estuvo el barrio de Buenamoneda, con la desaparecida iglesia y pequeño cenobio que fue templario.

 

Entre los campos de cultivo se levantan las ruinas de un antiguo recinto de origen impreciso, convertido en castillo durante la repoblación. El camino avanza hasta el río Cedena, que podemos vadearlo y seguir su curso hasta encontrarnos con una presa que, cruzándola, llega de nuevo a la Torre de Malamoneda. De vuelta a Hontanar, podemos dirigirnos a nuestro punto de partida por Navahermosa, dando por finalizada la ruta.

 

Vía: abc.es

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